Universitat de Barcelona
Conferencia, Viernes 14/12, a las 17.30
El eje central de esta sesión se desarrolla en torno a una idea fundamental para el profesor de ELE: la docencia de la gramática —sea de la lengua que sea— exige contextualizar las diferentes secuencias sintácticas que se quieren explicar, de lo contrario la explicación será, en el mejor de los casos, parcial o incompleta. Por ejemplo, no es posible explicar el sentido de un imperativo reduplicado como Siéntese, siéntese o Pase, pase si a la explicación más puramente gramatical no le añadimos ciertas indicaciones acerca de la pronunciación y acerca de la intención comunicativa del hablante que, lejos de formular un mandato expeditivo, está formulando una invitación a su interlocutor.Teniendo como punto de partida el convencimiento de que la gramática no puede ser sin la pragmática, de que las estructuras sintácticas no pueden desligarse del contexto en el que se producen, vamos a centrar nuestra sesión en una reflexión acerca de los valores pragmáticos del adverbio de negación no. El objetivo perseguido es analizar aquellos usos de no que trascienden la explicación estrictamente gramatical y exigen para su completa descripción tomar en consideración factores pragmáticos relacionados con el énfasis, la cortesía o la atenuación.
Os planteo unas preguntas:
- ¿Qué dificultades plantea la enseñanza del adverbio de negación no en la clase de ELE?
- ¿No quiere decir siempre no? ¿Se os ocurren otros significados?
- ¿Qué se está negando en las siguientes oraciones? "No me hice rico tirando el dinero" y "No parecerás más alta porque te pongas tacones"
- ¿Qué diferencia hay entre las siguientes dos oraciones? "No te voy a dejar en paz hasta que me expliques lo que pasó" y "No te voy a dejar en paz hasta que no me expliques lo que pasó"
- ¿Qué diferencia semántica y pragmática existe entre "¿No tienes nada en la nevera?" y "¿No tienes algo en la nevera?"? ¿Las utilizaríamos en los mismos contextos comunicativos?
Sergio Troitiño